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Cómo llegamos a la crisis humanitaria en Afganistán

A 20 años de los atentados del 11 de septiembre, el presente artículo busca identificar los principales momentos que marcaron y aún marcan el conflicto en Afganistán. Las cuestiones sobre Derechos Humanos, cultura, historia, geopolítica, estabilidad económica y política se  vuelven cruciales para comprender a fondo los últimos acontecimientos. El objetivo principal de este breve artículo se funda en la necesidad de divulgar los sucesos más importantes en estas tierras lejanas, con el fin de aportar a un pequeño entendimiento entre sociedades civiles culturalmente disímiles.

Sin ahondar demasiado en la historia de este país, podemos notar que, por lo menos en los últimos 40 años, los gobiernos en Afganistán siempre estuvieron tutelados, incluso sostenidos, por terceros. En primer lugar, los soviéticos, luego los talibanes provenientes de países vecinos, post 11S por los Estados Unidos… En la actualidad, con el regreso de los talibanes al poder del país, se abren un sinfín de interrogantes sobre el devenir de Afganistán.

Exactamente dos décadas duró la presencia de los Estados Unidos y la OTAN en el país. Claramente no lograron derrotar por completo al Talibán, aunque sí debilitarlo (temporalmente). El sostén durante estos 20 años (militar y económico) por parte de Estados Unidos fue fundamental para tener con vida al Estado afgano, al que hoy podemos llamar oficialmente un Estado fallido. Los dirigentes afganos tampoco han puesto demasiado empeño en estas dos décadas, ya que la corrupción ha sido el principal problema de la clase dirigente. Solo por citar un ejemplo mediático y reciente, el (ex) Presidente Ghani huyó del país en plenas acciones defensivas ante los Talibán con una numerosa cantidad de dinero[1].

Lo interesante de escribir un artículo meses después de que estalle el conflicto, es la posibilidad de darle un seguimiento a los acontecimientos.  A primera vista, es necesario mencionar el papel de los medios de comunicación, ya que cuando los talibanes se hacen con el poder en Afganistán, prácticamente estallaron las redes sociales y absolutamente todos los medios de comunicación reportaron los hechos, millones de analistas en todo el globo salieron a publicar sus opiniones y comentarios; sin embargo a unos meses y al salir el tema de la agenda pública, se observa cierto abandono. 

Seguridad y geopolítica

Caracterización de la seguridad en Afganistán

Una cuestión fundamental e insoslayable, es que este país lleva 42 años de conflicto, sin ningún momento de paz duradera. Desde hace 25 años, el Talibán ha sido y sigue siendo el actor principal. 

En términos geopolíticos, Afganistán está ubicado en el centro de Eurasia. Está rodeada de Estados que tradicionalmente han sido poderosos (URSS/Rusia, China, India, etc). Por otro lado, como bien se observa en el mapa, la geografía del territorio afgano es de tendencia árida, con cadenas montañosas al centro y está característica de su geografía, ha jugado en contra a los distintos invasores a lo largo de la historia. Tener un conocimiento y dominio del terreno se vuelve muy importante ante un eventual conflicto armado. Este ha sido un problema que le ha costado bastantes vidas y recursos incluso al país con el mejor ejército del mundo: Los Estados Unidos.

Y, justamente, ha sido el talibán quien, por tener conocimiento del territorio, ha podido resistir tanto tiempo. Solo por el hecho de ser afganos, al igual que los muyahidines durante la guerra con la Unión Soviética. Sin embargo, no puede decirse lo mismo del ejército afgano.

Dentro de los distintos gobiernos afganos (sobre todo desde el 2001 hasta la actualidad) se han conocido varios casos de corrupción, como así también, en los altos mandos del ejército. Así, las tropas afganas a menudo han estado faltas de equipamiento para el combate y por ende faltos de moral. Esto es lo que sucedió en las últimas semanas de agosto de 2021, cuando el ejército se rindió al Talibán sin casi dar pelea.

En cuanto a objetivos, cabe mencionar que el Talibán pretende establecer un Califato Islámico en Afganistán. Un intento lo realizaron durante los años 1996 y 2001, cuando llegaron a controlar gran parte del país (pero mucho menos que en septiembre de 2021). También, el Talibán, se había comprometido a brindar refugio a los líderes de Al-Qaeda, principalmente a Osama Bin Laden. De hecho, la invasión norteamericana fue la respuesta del gobierno de George W. Bush a la negativa del Talibán a  entregar al líder terrorista.

A partir de finales del 2001 y principios del 2002, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN se dedicaron a combatir al Talibán, hasta poder dar con el paradero de bin Laden. Pero esta “misión” se extendió mucho más tiempo de lo esperado. Si bien bin Laden fue encontrado y asesinado en una localidad paquistaní en mayo de 2011, la presencia militar occidental debía continuar: Desde 2001, siempre existió el riesgo (latente) de que Al-Qaeda pudiera llevar a cabo otro atentado en suelo norteamericano, por lo que la presencia militar de EEUU en Afganistán, contribuyó a minimizar dicho peligro, sin embargo, y cómo confirman los últimos acontecimiento, jamás pudo reducirlo. Años más tarde de la muerte de bin Laden, el ex Presidente Donald Trump decidió empezar negociaciones con el Talibán para una posible retirada de las tropas norteamericanas. Esto fue materializado por el actual Presidente Joe Biden en agosto de 2021. 

Ningún Presidente estadounidense quería correr el riesgo de ponerle fin al conflicto y que se produjera otro ataque similar a los atentados del 11S. A esto se sumó la falta de un plan concreto para lograr un Estado autosuficiente, que dio como resultado una guerra que se retroalimentó con actores que aparecían y desaparecían constantemente a lo largo del tiempo. 

Vemos entonces que a lo largo de estos 20 años, tanto EEUU como la OTAN han llevado a cabo misiones contra el Talibán, intentaron contenerlos primero para luego derrotarlos. Si en 20 años esa estrategia no funcionó, es muy probable que no lo vaya a hacer en el futuro. Claramente, la estrategia a seguir en Afganistán no es la militar.

Posibles desafíos securitarios para el “gobierno” Talibán

Aunque el Talibán ha controlado casi la totalidad del territorio afgano a principios de septiembre de 2021, aún quedan focos de resistencia. La provincia de Panjshir, por ejemplo, ha sido siempre un foco de resistencia anti Talibán desde finales de la década de los noventa. Sumado a esto, una amenaza que ha resurgido, es la rama de Estado Islámico en Afganistán (más conocida como ISIS-K). ISIS – Khorasan, ha sido responsable de los atentados del aeropuerto de Kabul, que dejó alrededor de 60 civiles y 13 militares norteamericanos muertos. Recientemente, este grupo terrorista llevó a cabo un atentado[2] en una mezquita chiíta en la región de Kunduz, dejando más de 50 personas muertas y numerosas heridas. Todo parece indicar que ISIS-K será un asunto muy importante y una amenaza seria que los Talibán (como gobierno) deberán enfrentar. Teóricamente, ya no son un grupo insurgente, sino que son el gobierno de Afganistán. Y deberán asumir roles y tareas como las de cualquier Estado. Para este fin, el Talibán necesita ganarse el apoyo de los afganos y de la comunidad internacional. Hasta el momento, no lo están logrando, descartando algunos países del Golfo que los han reconocido como gobierno y han brindado diversos tipos de apoyos. 

La seguridad humana

El fuerte y rápido avance de los Talibanes demuestra un triste fracaso de todos los esfuerzos de la comunidad internacional para lograr una estabilidad política y el goce y respeto de los Derechos Humanos en la región desde el 2001. Ejemplo de esto lo son, en primer lugar, el Acuerdo sobre Órdenes Provisionales en Afganistán hasta el Restablecimiento de un Gobierno Institucional Permanente (o Acuerdo de Bonn), que marcó el inicio de una serie de convenios con el propósito de rehacer el Estado de Afganistán. En segundo lugar, en 2002 y por aprobación del Consejo de Seguridad y a pedido del gobierno afgano, se crea la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán para ayudar al pueblo afgano en el asentamiento de unas bases para la paz y el desarrollo. Luego de que el gobierno talibán es derrocado y se forma el nuevo gobierno afgano, desde 2003 la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) comienza a estar liderada por la OTAN. 

A 20 años, y con la retirada de los Estados Unidos, la huida del presidente de Afganistán y la toma del poder por los talibanes, con las impactantes escenas de caos en el aeropuerto de Kabul, nos encontramos nuevamente expectantes sobre el futuro de este país, sobre su estabilidad política y económica pero en especial sobre los derechos adquiridos en el último tiempo que se ponen en jaque con el nuevo “gobierno”. ¿Será que la historia se repite? Siendo un poco pesimista, incluso realista, podríamos decir que, los últimos acontecimientos podrían haberse previsto e incluso evitado si hubieran sido efectivos los esfuerzos de la comunidad internacional de crear un Estado con instituciones sólidas y garante de derechos, durante la ocupación estadounidense. La verdad es que, ni siquiera cuando comenzó la guerra, se sabía con precisión cómo y cuándo acabaría el conflicto. 

El mismo presidente que prometió poner los Derechos Humanos en el centro de su política exterior contempló desde lejos la toma de control inmediata por parte de los talibanes, dejando desamparada a la población civil, y en espera de ayuda humanitaria urgente. Más de la mitad de la población se halla en situación de extrema necesidad. La ONU ha lanzado un llamamiento para organizar un plan de respuesta humanitaria para rescatar un país que sufre todos los males imaginables y se halla al borde del colapso, con su economía en caída libre, la hambruna que pende sobre al menos la mitad de la población, una auténtica epidemia de malnutrición infantil que se suma a la brutal marginación que sufren mujeres y niñas, los sistemas sanitario y escolar en gran parte clausurados, y la peor sequía de las últimas décadas. 

Las distintas organizaciones internacionales, en intentos desesperados por captar la atención de los gobiernos, informan la cantidad de niños con malnutrición y la hambruna inminente. Mientras desde occidente nos preocupamos por las cifras y control de la pandemia por COVID, el pueblo afgano lentamente se hunde en su miseria. ¿Podríamos culpar al gobierno de los Estados Unidos? La respuesta parece afirmativa y una vez más estamos ante el panorama de abandono total de seres humanos en pos de estrategias políticas, que luego de la retirada del país, la agenda pública se centra ahora en Rusia o en Corea. 

¿Existe una posible salida, al menos en el plano de lo teórico? Si la democracia hubiera sido debidamente restaurada, con instituciones sólidas y fomentando el diálogo político entre las distintas minorías el panorama sería distinto. Un grupo extremista que se preocupa más porque su población no consuma alcohol que por la salud de sus mujeres y niños no puede ser tolerado. A la par que la decisión del retiro de tropas y presencia internacional se entiende cómo falta de responsabilidad de proteger. 

Irán, Pakistán, Turquía y los países de la Unión Europea siguieron devolviendo personas migrantes y solicitantes de asilo a Afganistán, violando así el principio de no devolución (non-refoulement), según informan fuentes de Amnistía Internacional. Con estos ejemplos, resaltamos la inminente necesidad de consolidar una ciudadanía cosmopolita, para crear justamente una identificación ya no sólo dentro de los márgenes de los Estado, sino para con ciudadanos lejanos. Los conflictos en un continente tan distante y diferente a lo cotidiano de nuestras sociedades, muchas veces, hace que nos sintamos ajenos a las necesidades de poblaciones civiles que sufren en sus propios márgenes. 

Conclusiones 

El talibán vuelve a tener poder, vuelve a gobernar en Afganistán. El Talibán de hoy no es el mismo de hace 25 años. Está mejor preparado política y militarmente. Ahora, es consciente que no puede desentenderse del resto de la comunidad internacional en pleno siglo veintiuno. Deberá asumir las funciones de un Estado y hacer frente a una amenaza, emergente pero sería: El Estado Islámico del Gran Jorasán. La principal ruptura, entonces, se refiere al cambio en el poder real, sin embargo, la continuidad más decepcionante es el sufrimiento y agotamiento del pueblo afgano.

Por otra parte, la divulgación de lo que acontece en este país resulta vital para un entendimiento entre sociedades, desde lo civil, y para que podamos desarrollar empatía por seres humanos atravesados por problemáticas políticas muy distintas a las que se viven en América Latina. A la vez, resulta paradójico la cuestión del conocimiento cuando ni siquiera los actores que comienzan la ocupación y control del territorio sabían cómo terminarla. Es hora de dejar al pueblo elegir su propio camino, acompañando ese proceso y ayudando desde lejos a su población civil en cuestiones humanitarias. 

Artículo elaborado por Camila Monge y Ariel Penci.

Bibliografía 

Amnistía Internacional. (2020–2021). Derechos Humanos en Afganistán- Situación Actual. 

Amnistía Internacional Sección Española. https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/paises/pais/show/afganistan/

Deutsche Welle (www.dw.com). (2022, 21 enero). La Unión Europea restablece «presencia mínima» en Afganistán. DW.COM. https://www.dw.com/es/uni%C3%B3n-europea-restablece-una-presencia-m%C3%ADnima-en-afganist%C3%A1n/a-60503402

LINKLATER, A. “Realism, Marxism and Critical International Theory”, Review of International Studies, 12 (1986), p. 301-312.

LINKLATER, A. “The Question of the Next Stage in International Relations Theory: A Critical-Theoretical Point of View”, Millennium, 21, 1992, p. 77-98.

Mars, A. (2022b, enero 20). Biden, año uno: la revolución tendrá que esperar. El País. https://elpais.com/internacional/2022-01-20/biden-ano-uno-la-revolucion-tendra-que-esperar.html

Seisdedos, I. (2022, 23 enero). Las mentiras de la guerra de Afganistán al descubierto. El 

País. https://elpais.com/internacional/2022-01-23/las-mentiras-de-la-guerra-de-afganistan-al-descubierto.html


[1] Información extraída de: ttps://mundo.sputniknews.com/20210924/los-talibanes-exigen-que-el-presidente-ghani-devuelva-el-dinero-que-se-habria-llevado-1116381120.html

[2] Información extraída de: https://es.euronews.com/2021/10/09/kunduz-llora-a-sus-muertos-mientras-los-chiies-piden-mas-proteccion-frente-al-grupo-estado

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Ariel Penci

Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de Córdoba (UCC), Argentina. Especializándome a través de seminarios como "Understanding terrorism and terrorist threat (University of Maryland, 2019), "Defensa nacional" (UCC, 2019) o "Políticas de seguridad comparadas", y modelos de la ONU.

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